A diferencia de los cuentos que inventamos, las crónicas nos cuentan cosas que realmente sucedieron. Son como los noticieros, pero contadas con mucha emoción y detalle, como si estuvieras leyendo una novela de aventuras.
Es un relato que sigue los pasos del tiempo. La palabra "Crónica" viene de "Cronos", que significa tiempo. Por eso, en estas historias es muy importante contar qué pasó primero, qué pasó después y cómo terminó todo al final.
Para escribir o leer una buena crónica, necesitamos estar muy atentos a la verdad.
Aquí no hay dragones mágicos. Contamos lo que vieron los testigos y lo que pasó en la realidad. ¡La verdad es sorprendente!
Como un tren en las vías, la historia debe ir en orden. No podemos contar el final al principio.
No basta con decir "llovió". Un buen cronista dice: "caían gotas frías como monedas sobre el techo". ¡Los detalles dan vida!