La tragedia griega floreció en el siglo V a.C., caracterizándose por explorar la condición humana mediante historias basadas en mitos y leyendas. Presenta conflictos profundos entre los protagonistas y fuerzas superiores o dioses, analizando la justicia, el destino y el sufrimiento inevitable[cite: 1].
Sopesa las consecuencias morales de las decisiones humanas frente al peso del destino impetrado por los dioses[cite: 1].
Busca la purificación emocional del espectador a través de la empatía con el sufrimiento y temor del personaje[cite: 1].
El error fatal o desencadenante trágico cometidos por el héroe que conduce a su desenlace inevitable[cite: 1].
Los pilares de la tragedia griega incluyen autores como Esquilo, Sófocles y Eurípides, quienes establecieron las bases del género[cite: 1]. Esquilo introdujo la estructura con enfoque en el coro[cite: 1]; Sófocles perfeccionó el carácter y la trama en obras como Edipo Rey[cite: 1]; y Eurípides abordó temas humanos más complejos, cuestionando las instituciones tradicionales[cite: 1].